El reciclaje de los equipos de aire acondicionado no es algo voluntario, ni una moda a seguir. Es una obligación que nos impone la naturaleza. Cuándo los retiramos y no son tratados adecuadamente en las plantas especializadas para su desmontaje y tratamiento de sus diferentes componentes, estamos contaminando.
Aunque no lo hagamos directamente es nuestra responsabilidad exigir que se traten dichos residuos adecuadamente. Y debemos asegurarnos que nuestro instalador actúa en consecuencia.
Los instaladores deben realizar una adecuada instalación o desinstalación de los equipos, ajustándose a los protocolos técnicos que conforman las buenas prácticas profesionales, y que adquieren una especial relevancia en el caso particular de los aparatos de aire acondicionado.
Una vez desinstalado un aparato, las empresas instaladoras tienen la obligación de gestionar el aparato de forma correcta mediante gestores autorizados.